
La autora ha conocido de primera mano el funcionamiento de chats, mensajerías instantáneas, páginas de contacto y otras tantas herramientas de comunicación que han ido surgiendo a la par de la evolución de Internet. Sin entrar en valoraciones morales, a veces son usadas de manera compulsiva por los adultos quienes, amparándose en el anonimato, no siempre les dan un uso adecuado.